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Dieta
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| Dietas Adelgazantes |
| Nosotros
y las dietas |
| La
opción verde |
| Adiós
a los dulces
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| ¿Y
solo proteínas?
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| ¿Con
qué nos quedamos?
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| Valor
calórico de los alimentos más comunes
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Todas
las personas tenemos un peso ideal que es el más
conveniente para nuestra salud. Pero podemos estar,
aunque no mucho, desplazados, por encima de ese valor.
Entonces llega la primavera, nos aligeramos de ropa,
empezamos aver lo que ella tapaba y queremos
adelgazar. Los especialistas destacan esta tendencia
con la aparición de los primeros calores, pero no
están convencidos que el principal factor sea el
cambio en la vestimenta. "Las modificaciones
climáticas -analiza el Dr. Julio Montero- modifican
el estado de ánimo, el nivel de energía y las ganas
de hacer cosas. Tal vez con la llegada de la luz, los
días más largos y la mayor temperatura, nos
decidimos a encarar lo que durante el invierno
habíamos dejado para un momento mejor".Las
dietas adelgazantes, en principio deberían ser
aplicadas a quienes se encuadran en la definición de
obecidad médica, ya que en ellos el peso genera |
riesgo
para su salud. Pero esta concepción no contempla el aspecto
psicológico. "Algunas personas - destaca el Dr. Montero-
se sienten excedidas en el peso desde el punto de vista
socio-cultural, aunque bilógicamente no sean obesas."
El médico contempla esta situación porque sabe que el
beneficio psicológico es importante. Lo fundamental es
encarar un tratamiento que promueva la ´perdida de peso
siempre que no implique otros riesgos, a los cuales no debemos
exponernos en la búsqueda del beneficio psicológico.
En definitiva, muchos podemos sentirnos "gordos",
tenemos claramente identificado qué nos hace engordar y
queremos revertir el proceso. Hay una gran oferta a nuestra
disposición y escuchamos hablar de muchas dietas. ¿Que
podemos hacer? |
Nosotros y las dietas
No solo queremos adelgazar sino
que, además, pretendemos que sea rápido. Si el descenso de
peso es insignificante no se convierte en un estímilo y la
motivación es movilizadora para seguir adelante. Ver que la
balanza refleja rápidamente los resultados del esfuerzo que
estamos haciendo, se convierte en un aspecto motivacional
adicional. Pero, ¿qué dicen los médicos al respecto? Para
el Dr. Montero "... la velocidad del descenso de peso
debería ser un elemento secundario, no hay urgencia en la
gran mayoría de los casos. Desde el punto de vista biológico
no es importante perder peso en 6 meses o en 8". Que los
números no nos engañen. Por cada kilo que ganamos, 3/4 parte
las constituye la grasa y 1/4 es masa no grasa,
fundamentalmente músculo. Al adelgazar debemos lograr el
camino inverso pero manteniendo las mismas proporciones.
El
descenso brusco puede llevarnos a quedar con menos peso pero
más grasosos. En términos de obesidad, la persona sería
más liviana pero más obesa, con lo cual se facilita una
vuelta a la situación inicial.
Tal vez
el secreto es no apresurarnos, los pasos pueden ser más
cortos pero más firmes. Una pérdida de peso más lenta nos
dará tiempo para adaptarnos a los cambios de alimentación
que queremos introducir en nuestra vida.. Pero, lo más
importante: nuestro cuerpo tendrá la posibilidad de lograr
otras modificaciones más lentas y necesarias que la pérdida
de grasa. Por otra parte, hay personas que han bajado de peso
muchas veces a lo largo de su vida pero luego lo han
recuperado. Se las considera víctimas del efecto yo-yo.
"En algún momento se les dió mucha importancia por
considerarlas más proclives a tener complicaciones de la
obesidad, especialmente cardiovasculares". Pero no
cualquiera es yo-yo tan solo por subir y bajar de peso. Todos
los seres humanos tienen variaciones estacionales, por lo
tanto diferencias de 3 o 4 kilos a lo largo del año no son
importantes. Lo significativo y que incluye a una persona
dentro de un síndrome, son las alternancias entre obesidad y
no obesidad o los cambios entre diferentes niveles de
obesidad. Actualmente existen dudas con respecto a que las
víctimas del yo-yo tengan realmente más complicaciones pero
siempre estarán mejor aquellos que mantienen un peso estable.
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La opción verde
Las grasas y los aceites poseen el mayor poder obesogénico.
si tenemos en cuenta que los vegetales tienen pocos aceites,
de la manera en que los consumimos, se convierten en
ventajosos constituyentes de las dietas adelgazantes. Otra
ventaja adicional es su aporte de fibras. Las llamadas
insolubles, como el salvado, promueven el tránsito
intestinal. Y las solubles, por su parte, pueden bloquear la
absorción, por ejemplo, del colesterol.
¿La opción, entonces, es el vegetarianismo? Los médicos
encuentran en ésto dos inconvenientes de dificil solución.
"Uno de ellos -destaca el especialista- es el aporte de
hierro, sobre todo en las mujeres. Todas nuestras células lo
necesitan para una correcta oxidación, pero es pobremente
aprovechado a partir de los vegetales."
Si admás consideramos su eliminación en las mujeres, a
través de la pérdida menstrual, ya tenemos una primera
desventaja. "Por otra parte -continua- la vitamina B12 es
necesaria para la síntesis de glóbulos rojos, así como para
el metabolismo del sistema nervioso, pero lamentablemente no
se encuentra en el reino vegetal."
Estos dos aspectos hacen dificultoso mantener una dieta
exclusivamente vegetariana por mucho tiempo.
También deberíamos considerar el aporte de proteínas.
Este es menor en los alimentos vegetales, además de que en
general no tienen un alto valor biológico. dicho de otra
forma, no proveen todos los aminoácidos esenciales para
nuestro organismo.
Es cierto que esta dificultad puede subsanarse con
combinaciones adecuadas, como la clásica de cereales y
legumbres, ya que no todos son carentes en los mismos
aminoácidos. Dentro de esta línea existen otras propuestas,
como la dieta del pomelo. Su aporte energético es muy bajo y
constituye una forma de ingerir pocas calorías.
¿Pero, cuantos elementos que necesitamos deja de proveer?
Asimismo la falta de consumo de ácidos grasos esenciales
como los w-3 y w-6 presentes sobre todo en el pescado puede conducir
lentamente hacia enfermedades vasculares. Cada cosa tiene sus
ventajas y sus desventajas - analiza el Dr. Montero- Son las
exageraciones las que traen problemas. Que uno recomiende a
sus pacientes una alimentación rica en vegetales para tener
un peso menor no significa que una dieta exclusivamente
vegetal sea lo mejor para la salud.
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Adiós a los dulces
Las opciones adelgazantes siempre nos plantean una
variación en la cantidad de hidratos de carbono que
ingerimos. Las diferentes modalidades pueden ofrecer un
contenido normal -no menor de 150 a 160 gramos por día- o
insuficiente -inferior a 50 gramos diarios. Estas últimas son
llamadas cetogénicas y el paradigma de este siglo lo
constituye la dieta Atkins rica en grasas y pobre en hidratos
de carbono.
El organismo forma, promovido por el déficit de hidratos de
carbono, sustancias conocidas como cuerpos cetónicos.
"Su ventaja - indica el Dr. Montero- es que calman
bastante el apetito." Es posible realizarlas por algún
tiempo, con estricto control médico. Pero todo tiene pro y
contra. Los cuerpos cetónicos configuran un estado
metabólico que puede acarrear inconvenientes. El principal es
la aparición de un cuadro de acidez que produce dolor de
cabeza y fatiga. Además, está especialmente contraindicado
en personas con diabetes, insuficiencia renal o gota.
Un caso para destacar es el de las embarazadas. Para ellas
la recomendación es consumir no menos de 160 gramos deiarios
de hidratos de carbono, ya que los cuerpos cetónicos son mal
tolerados por el feto.
Finalmente las evidencias epidemiológicas alertan sobre
riesgos de saturar las arterias con colesterol.
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¿Y sólo proteínas?
Dentro de esta modalidad la más conocida es la dieta
Scarsdale. La propuesta es denominada hiperproteica pero se
hace necesario aclarar si estamos hablando en términos
absolutos o relativos. "Una dieta que suprime hidratos de
carbono y grasas queda en términos relativos como
hiperproteica. Hay que ver si el contenido proteico total de
esa dieta es lo suficientemente alto como para superar lo que
el cuerpo necesita. En ese caso, sería además, hiperproteica
en términos absolutos". Esta opción es bastante
tranquilizadora porque sentimos que no nos impone tantas
restricciones, no tenemos límite para comer proteínas. Pero
nuevamente, no podemos perder de vista el valor biológico
necesario en los alimentos que ingerimos. De lo contrario
pueden surgir complicaciones, por ejemplo cardíacas, que
aparecen con un consumo proteico inadecuado por más de 3
meses. Quienes sufren de insuficiencia renal o hepática
importante, por su parte, se ven impedidos de realizar este
tipo de dieta. Otra vez debemos considerar la situación de
las embarazadas. No es recomendable que sigan una aliemtación
hiperproteica en términos relativos, ya que implicaría la
disminución de hidratos de carbono y los inconvenientes antes
mencionados. en cambio, necesitan aumentar el consumo de
proteínas absolutas. El Dr. Montero indica que la
recomendación es "... dar un plus de 20 o 30 gramos
diarios a los requerimientos de la madre para cubrir el
crecimiento de los tejidos fetales. No deben faltar, además,
minerales y vitaminas."
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¿Con qué nos quedamos?
Los organismos vivos necesitan nutrirse y la nutrición es
la clave de la vida. Tal vez, más que dietas para adelgazar
lo que necesitamos sea mecanismos para dejar de engordar. En
general nos damos cuenta de qué estamos haciendo mal al
respecto, pero no podemos olvidar que muchas veces sentimos
necesidad de comer sin poder definirlo como hambre. Porque
también nos produce placer ingerir una porción de torta,
pizza o un rico helado, según los casos. "Básicamente
-analiza el especialista- diría que lo que hay que hacer es
evitar los alimentos hipergrasos y los que desencadenan
mecanismos de recompensa y perseveración, que muchas veces
están vinculados con el sabor dulce pero que la mayoría de
los casos no son dulces, sino grasas dulces" ¿Cómo
interpretamos esto? Muchos mecanismos biológicos, entre ellos
los de algunos alimentos, circulan por vias adictivas que
promueven la perseveración y la repetición del acto. Se
liberan entonces determinadas sustancias que hacen necesaria
dicha repetición.
Algunos alimentos generan estos mecanismos y como
consecuencia "no podemos dejar de comerlos". Están
los afectos a los dulces, que en realidad son mediaslunas o
chocolate, es decir grasa consabor dulce. Otros son atraídos
por lo salado pero comen pizza o sea grasa con gusto salado.
Las grasas se disfrazan para nosotros. El sabor dulce o salado
es el pasaporte hacia ellas.. Lo que debemos evitar es caer en
ese engaño.
Estamos también expuestos a otra gran tentación, la de la
magia adelgazante. Alguna como el ayuno con fundamento pero a
la que estrictamente no podemos llamar dieta: muy usado para
desintoxicarnos por un día, lo que no resuelve la situación
del exceso de peso. De llevarse a cabo por más tiempo sólo
es aconsejable bajo estricto control médico y ante una
situación particular que lo requiera.
Otras ociones mágicas, como dietas disociadas y antidieta,
carecen de bases científicas en cuanto a su efecto. No hay
pruebas de que el consumo de ciertas combinaciones de
alimentos o su ingesta en determinadas horas del día, lleven
al organismo a absorberlos de un amanera particular. "La
magia es sólo eso -destaca el Dr. Montero- dura poco tiempo,
aunque uno insista". conocemos los principios que rigen
la alimentación. Esta debe ser suficiente en calorías,
armónica en las proporciones y adecuada a la situación y el
momento biológico. si queremos adelgazar, la modificación
que debemos incluír es la de insuficiente en calorías, lo
que convierte a la dieta en hipocalórica. Más allá de la
magia, éste es el único secreto.
Las dietas son útiles para perder peso, es el mecanismo
más efectivo. Existen, además, técnicas para que sean mejor
soportadas, más toleradas. "Pero no hay que hacerse
ilusiones -Finaliza el Dr.- de que después de una dieta viene
la vida libre, porque de ser así también viene la
recuperación del peso. Si el paciente no puede modificar su
estilo de vida, va a tener que modificar su estilo de comida;
y si no quiere modificar su comida, deberá hacerlo con su
estilo de vida". Tenemos posibilidades de elección, pero
algo habrá que cambiar.
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Dr. Julio César Moreno:
Médico Nutricionista Universitario.
Ex-Presidente de la sociedad
Argentina de Obesidad y Trastornos
Alimentarios (S.A.O.T.A)
Director de la escuela de
Postgrado de la S.A.O.T.A.
Viceprecidente de la
Federación Latinoamericana de Sociedades de Obesidad.
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